Laura Guevara: Tengo los oídos entrenadísimos
¿Su meta inmediata? Tocar en todos los escenarios posibles, sobre todo en el exterior y, por qué no, ser nominada al Grammy Latino.
De niña, Laura Guevara (Caracas, 1987) era muy tímida. Tanto que cuando estaba en la Coral de la Schola Cantorum de Caracas, y su director Alberto Grau le pedía que cantara, ella se echaba a llorar.
“Él siempre me decía que tenía voz de solista, que por qué no lo intentaba, pero yo sólo me moría de nervios”, recuerda la cantautora que el 15 de este mes presentará en el Teatro Chacao su primera producción discográfica, homónima, tres años después de recorrer los escenarios más respetados del país (y otros tantos afuera). Tres años después de ser una desconocida a conquistar podios como el de la máxima ganadora de los Premios Pepsi Music 2015 o como la protagonista juvenil del musical Casi normal.
Por eso su álbum debut no es necesariamente su carta de presentación. Es, quizás, el cumplimiento de una promesa. Y que nadie crea que ha sido un camino fácil el que ha recorrido Laura Guevara. “Que el disco tardara tres años y medio, casi cuatro años, no era el plan original. Hacer un disco requiere tener un músculo financiero y yo como artista independiente no lo tengo. Se le suma a eso la situación inflacionaria del país y que la grabación, mezcla y masterización se debe pagar en dólares”, cuenta.
Le pasó, también, que fue estafada en el primer estudio en el que trabajó y debió pagar para recuperar la data que le fue “secuestrada”. Ese período turbio, sin embargo, le permitió conocer luego personas y profesionales que “llevaron el disco a lugares muy superiores a los que estaba”. Confía en que la estética sonora del álbum, que contiene 12 temas, tenga personalidad, y promete que será distinto a los trabajos escuchados o hechos en el país.
El disco creció y ella hizo lo mismo. No sólo tiene un producto en el que aglomeró sus sencillos Late, El constructor (escogido por Movistar para una campaña regional) o Más feliz, sino que el trabajo, las decepciones, las tristezas y las alegrías en la concepción del larga duración robustecieron su disciplina y su carácter, pero sobre todo potenciaron la confianza en sí misma.
“Antes confiaba mucho en lo que me decían los demás y no le hacía caso a mi voz interior. Eso me pasó porque era demasiado suave. En estos tres años he desarrollado un criterio musical que agradezco muchísimo. ¡Tengo los oídos entrenadísimos! Me siento muy empoderada de mi proyecto”, dice.
Superado los primeros obstáculos, llegaron otros. Uno de los más importantes fue hacerse respetar en un mundo tan masculino como la industria musical. Lo intentó, falló, lo intentó de nuevo y lo logró. Lo odioso, indica, es tener que demostrar todo el tiempo que sabe lo que hace.
“Llegó un punto en el que tuve que defender el arreglo de mi propia canción”, recuerda Guevara con más sorpresa que molestia en el rostro. “Es difícil para los músicos aceptar que una mujer los dirija. No están acostumbrados. Y no es por mal, porque son hermosísimas personas, pero es un hábito. Es que hay muy pocas mujeres líderes en el mundo de la música. He tenido que aprender a ser persuasiva, a no ser tan blandita para que me respeten, para lograr el objetivo final. Pero cualquier mujer que quiera liderar es inmediatamente asumida como mandona, regañona o, incluso, agresiva”.
No cree que se trate de feminismo, sino de igualdad de género, pues así hombres y mujeres tendrían las mismas oportunidades de ser. Su liderazgo, apunta, es participativo para que la gente pueda opinar y sentirse honestamente parte del proyecto.
Aunque eso también debió aprender a moderarlo. Le pasó con su anterior banda. “Les di tanto poder que en algún momento los perdí a ellos y a mi lugar en el proyecto. Yo quiero un equipo con el que crezcamos juntos y sepamos que si todos empujamos el carro, el carro avanza. Estoy asumiendo mi rol de líder y trato, al mismo tiempo, de inspirar a otras mujeres a que se animen a hacerlo”.
¿Su meta inmediata? Tocar en todos los escenarios posibles, sobre todo en el exterior y, por qué no, ser nominada al Grammy Latino.

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