Laura Guevara: “Creo que todo lo malo valió la pena”
Karla Casique C.
Fotos: Luis Chacoa
Barquisimeto despertó serena y cobijada por la neblina. Una imagen -poco particular- que Laura Guevara fijó en su memoria desde la ventana de su habitación (en un hotel al este de la ciudad), con el fondo de Is this love, de Bob Marley. Un tema que ella entonó con su cálida voz, entre risas y anécdotas, mientras se alistaba para una sesión fotográfica exclusiva con la revista Estancia.
Su espontaneidad y buen ánimo, a tempranas horas del sábado, permitieron una conversación reflexiva, quizás, alimentada por la emoción de debutar en el escenario larense, como solista, con su producción discográfica grabada en estudio, Más feliz; un álbum que le tomó cuatro años tener en sus manos y cuya carátula lleva implícita una historia de desencuentros, “malos ratos” y, de una manera u otra, el gran aprendizaje de su vida como músico.
Mientras el fotógrafo instalaba su set en una esquina del estrecho cuarto (privilegiado por la iluminación natural), Laura advierte que es de poco maquillaje y que, ciertamente, el año pasado estuvo en Barquisimeto con el concierto acústico de Los Amigos Invisibles. Además, que las flores son parte de su esencia como artista: “Simbolizan la vida, el resurgimiento y la belleza; ellas crecen como un mándala, son una pequeña representación del universo”.
Así que muestra su variedad de cintillos multicolores que luce en cada tarima del país desde que comenzó su gira, incluyendo el que usó en el video de ‘Late’, canción con el cual ganó cuatro Premios Pepsi Music, en noviembre de 2015. El mismo que muestra en la portada de esta publicación, en la que se ve sonriente, feliz.
A propósito del nombre del disco, ¿qué la hace Más Feliz?
Trabajar. Yo me siento privilegiada de tener un equipo de trabajo a mi lado que también cree en hacer las cosas bien. Me caracteriza el ser perseverante: yo necesito estar haciendo algo todo el tiempo porque soy inquieta. Creo que me deprimo cuando me quedo sin hacer; por ello, necesito ocuparme para tener sentido, digamos que es así.
-¿Qué internalizó con la producción de este primer álbum?
Al principio, me sentí muchas veces insegura; tal vez, prestaba más atención a lo que decían los demás. Algo me decía que las cosas no eran como yo quería, pero no le prestaba atención. Mi mayor aprendizaje fue que lo más importante es confiar en uno mismo, que mi intuición es sabia. Fue como hacer dos posgrados al mismo tiempo y, ahora, es un resultado superior al que no me imaginaba cuando comencé. Creo que todo lo malo valió la pena.
Las pupilas de los ojos color verde aceituna de la artista, que está por arribar a su “tercer piso”, se dilatan entre cada respuesta. Más cuando describe este “rudo” proceso que habla de la persistencia de una mujer, que no tiró la toalla a pesar de las adversidades. Laura rememoró su “inmensa voluntad” mientras la maquillaban, al enfrentar una carrera que le clamaba “trabajo parejo”, aunque muchos creerían que es fácil. Y vaya que no.
En el primer estudio pasó “roncha” y cuando quiso retirar la data, aunque había pagado la mitad del proyecto, el dueño le exigió cancelar el monto total. Su padre y hermano lograron pagar, pero al recibir la información se revelaron muchos errores de producción. La inversión no valió en ese instante: había que grabar todo de nuevo.
Y como si se tratase del drama de una telenovela, los dueños de la casa donde funcionaba el segundo estudio decidieron irse del país. Así que buscó una tercera opción con Ricardo Martínez, bajista de Famasloop, con quien grabó las bases rítmicas y armónicas.
Todo iba bien hasta que la agrupación caraqueña emprendió una gira por Estados Unidos y Laura, con mucha fe, tocó la puerta por cuarta vez con el estudio de Rafael Cadavieco, Sala de Máquinas, y se las abrieron. Al regresar Martínez, terminaron el disco con todas las de la ley. El resto es historia.
– Rendirse no estuvo en sus planes…
No importa cuantas veces te caigas, esta es una carrera de resistencia. Esto va a hacer que los demás discos sean un cúmulo de conocimientos; yo espero que el segundo no pase por tanto vericueto, ni caminos difíciles. Ahora pienso que fue positivo que en ese primer estudio me fuese mal, porque gracias a eso llegué a mejores profesionales, trabajé con gente de un nivel altísimo. Esas cosas me pasaron por mi bien, definitivamente.
Letras que contar
Esta entereza para superar un obstáculo tras otro, hizo crecer emocionalmente a Laura Guevara. Es muy probable que la difícil experiencia le sirviera, también, para sobrellevar un intenso y doloroso tratamiento de emergencia que se realizó semanas atrás ante las lesiones precancerígenas que aparecieron en su piel, y de los cuales habló con naturalidad a través de sus redes sociales (@lalauraguevara).
Durante esta sesión fotográfica que tuvo de plazo el mediodía, la hija del crítico de arte Marta de la Vega y el ingeniero eléctrico Manuel Guevara, se refirió a un leve brote en su piel. Más tarde, compartió de nuevo con Estancia cómo se sintió tras el proceso: “Me asusté, quería hacer mis cosas, fue duro el proceso de recuperación y verme deforme, como un monstruo. Ahora estoy muy bien y lista para retomar mi agenda”.
Así que el 30 de julio, día de su cumpleaños, estará en Mérida. Coincidencia o no, ella pasará una fecha muy importante en el estado donde grabó su primer video, ese que la dio a conocer y en el cual se le aprecia con un vestido blanco, sobre un caballo entonando: “Agua que pasa por mi casa, late de mi corazón”.
– ¿A qué suena Laura Guevara?
A muchos colores, siento que mi disco es como una paleta multicolor, con una mezcla de distintos géneros y sentidos. Tiene tonalidades de canciones bailables, con ritmos de cumbia y otras fusiones desde lo afrovenezolano, tonadas, baladas y pop; también el funk, rock y reggae. Mi trabajo no puede ser descrito a través de los géneros, sino como canción de autor. Me valgo de ellos para tener mi propia manera de contar historias.
-¿Qué hace cuando no canta?
Si no estoy con la música, igual invento hasta en la cocina. Yo soy Licenciada en Artes Mención Cine y pinto con mi propio estilo. Mi mamá dice que hago arte figurativo expresionista (risas). Tengo tiempo sin hacerlo, pero siempre estoy creando. El tema social es algo que me preocupa.
-¿Cómo aporta desde su vitrina a este tema?
He tratado con la música de luchar contra la desesperanza y de hacer país con lo que amo y hago bien. Me preocupan las incoherencias, falta de criterio o perspectiva. De hecho, lo que estamos viviendo hoy es producto de las malas decisiones que tomamos como país. Creo que los momentos difíciles y la crisis sirven para revisarse, también para responsabilizarse de lo que nos pasa. Es importante que cada quien asuma su responsabilidad.
El silencio se apoderó del momento en el equipo de producción, tal vez, al internalizar las sabias palabras de Laura, quien grabó su video Más Feliz en Araya. Minutos antes de comenzar con las poses y cambios de vestuario ante el lente, ella insistió en la grandiosa labor de su equipo con una energía indescriptible.
“Nosotros creemos que si hacemos las cosas bien, a todos nos irá excelente. Es sencillo: se trata de esta cosa generosa de pensar en el éxito para todos y, definitivamente, es lo que debemos contagiar a los demás”. Fue así como la joven espigada y de piel clara, comenzó a sonreír disfrutando el presente, a donde ha llegado con su éxito e intacta humildad.*











